Transformación: Y, ¿con la educación que?

No debemos de olvidarnos de la educación y de los los cambios que debemos llevar a cabo en este contexto.

Sin duda los cambios que la transformación digital está provocando en los entornos educativos son ciertamente relevantes. Y no se trata de una cuestión instrumental, de herramientas, de situar a la tecnología en el entorno tradicional del aula sino que supone una revolución total en las formas y las estructuras educativas, desde modificar el formato tradicional de transmisión de conocimientos entre profesor y alumno,  pasando por la forma en que obtenemos la información, por la forma de gestionar los procesos incluidos los criterios de evaluación.

De igual forma que en los procesos organizativos, en los procesos de formación y aprendizaje no podemos seguir haciendo lo mismo y organizándonos como lo hemos hecho desde hace 2000 años. La transformación llevada a los procesos formativos supone modificar las reglas relacionales entre los que tiene la tarea de enseñar y los que tienen la obligación de aprender. Hay que romper la estructura jerárquica tradicional y pasar a un ámbito de colaboración,

Colaboración es colaboración e implica comunicación en ambos sentidos. La tarea de formar y educar se está convirtiendo en algo muchos más complejo que hace tan solo 50 años. Hoy educar consiste sobre todo en ayudar a los jóvenes para que aprendan a vivir en un mundo complejo, sepan relacionarse con gente muy diversa y sobre todo  entiendan que las herramientas de las que disponen pueden ser utilizadas de muchas maneras.


La solución no es sencilla por las dificultades (fundamentalmente de carácter cultural), aunque también sea relevante la necesidad de recursos. En todo caso debemos plantear soluciones distintas a las actidudes de -mirar para otro lado-, -pretender que el problema no éxite- o simplemente -poner puertas al campo-.


Cuando el contexto cambia, y es evidente que ha cambiado, la educación debe adaptarse al nuevo contexto, y pretender mantener el modelo antiguo se convierte en absurdo. Es hora de entenderlo y de plantear no simples adopciones de herramientas tecnológicas, sino una reflexión integral de cara a un cambio radical del modelo educativo” Unas reflexiones formuladas por Enrique Dans en el post https://www.enriquedans.com/2019/03/las-contradicciones-de-la-educacion.html al que os invito a acceder.

Somos muchos los que pensamos que todo empieza por la educación y que, si queremos que todo esto (lo digitalización o transformación digital) salga bien hemos de empezar por ahí. Soy uno más de los que pienso que, lamentablemente, el entorno educativo (por lo menos en nuestro país) es “muy tradicional” y poco receptivo a los cambios, aunque como en todos los lugares florezcan excepciones relevantes.


Estoy convencido de en los propios procesos educativos pueden formularse las claves para que los cambios que tenemos que llevar a cabo, tengan en cuenta los derechos de la mayoría y, no generen impactos perversos que conviertan a la humanidad en mucho más dependiente.


Sin ser un especialista, que evidentemente no lo soy, creo que decisiones como la adoptada en Francia relacionada con la prohibición del uso de los dispositivos de comunicación personal en el aula, puede ser entendible pero no se  hasta qué punto es una muestra de la falta de análisis y de voluntad de cambio de un sistema que no sabe cómo cambiarse a sí mismo. En todo caso de deberíamos dejar de establecer medidas o prohibiciones que generan que nuestros jóvenes sigan pensando que esto de la educación (por lo menos en los términos en que la conocemos hoy) es un proceso que no se ha adaptado a las nuevas realidades.

Unos conceptos que Enrique Dans formula de la forma siguiente: “La reciente decisión francesa de prohibir los smartphones en las aulas me genera una enorme tristeza, porque la veo como un error de dimensiones históricas: si la enseñanza no se adapta al contexto en que vivimos, se convierte en un fracaso total. Y si, además, deja de hacerlo por la comodidad de un estamento burocratizado y esclerotizado que no quiere trabajar para entender cómo integrar ese nuevo contexto en nuestra forma de enseñar, es además un fracaso doble. Unas reflexiones accesibles en. https://www.enriquedans.com/2019/06/influencers-educativos.html


El problema, como casi siempre, no está en las herramientas, (dispositivos electrónicos, web, redes sociales etc) sino el uso o no uso que seamos capaces de hacer de ellas.


Recordemos que demonizar e impedir el desarrollo de la tecnología no tiene ningún sentido. Puede llegar a suponer una victoria a corto plazo pero con total seguridad supondrá la derrota final. Como el propio Enrique afirma “Por supuesto que el que un niño utilice su smartphone sin parar, sin hacer otra cosa y a todas horas, que no hable con sus padres durante la cena, que no llegue siquiera a mirar a la cara a sus abuelos cuando va de visita o que deje de salir a la calle o de hacer deporte para pasar más tiempo ante la pantalla es malo. ¿De verdad alguien necesitaba que se lo dijesen? ¿Cómo de imbécil hay que ser para no darse cuenta de ello?” El problema no está en las herramientas sino en la educación.

Como sociedad deberíamos ser capaces de afrontar estas nuevas realidades. El sentido común nos dice que deberíamos ser conscientes del problema, reconocer nuestras carencias e ineptitudes y dotarnos de la mente abierta y de la voluntad para ser capaces de dar las respuestas más adecuadas a los problemas y realidades con los que nos enfrentamos.

Y entre ellos el de la educación ocupa, sin duda, un lugar relevante. 

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