Transformación: Protección social y RMU

Uno de los efectos del #Covid19 ha sido el de poner encima de la mesa el debate sobre la necesidad de implantar la RMU.

El debate sobre la protección social y la necesidad de implantar una RMU está ya presente en la agenda poítica (se habla incluso de su implantación el próximo mes de Mayo) por lo que es urgente que intente dar mi visión antes de una implantación que mucho me temo va a ser muy cuestionada. Una implantación cuya responsabilidad serán muy relevantes.

Creo que nadie duda de que los efectos de la crisis en el empleo en el mundo y especificamente en nuestro país van a ser dramáticos. Un impacto que se suma al que estábamos viviendo en los ámbitos de la industria y de los servicios como consecuencia de la paulatina incorporación de la robótica y la inteligencia artificial.

La introducción de una RMU, (renta miníma universal), SMV, (salario mínimo vital) o sea cual sea la definición terminológica que adopte debe, desde mi modesto punto de vista, vincularse a los cambios en determinadas dinámicas que ya se están implementando en nuestro entorno social: Desde los procesos de formación permanente y dual, a los servicios de orientación y reciclaje, la flexibilidad en los puestos de trabajo y las jornadas laborales e incluso (como algunos llegan a plantear o proponer) la creación de puestos de trabajo sin contenido real.

Una temática sobre la que os propongo que reflexionéis con la lectura del post de Enrique Dans accesible en https://www.enriquedans.com/2019/02/sobre-renta-basica-incondicional.html y en el que hace referencia al articulo publicado por Marcos Sierra titulado “Robots y renta mínima universal: ¿Por qué las grandes fortunas tecnológicas la apoyan” https://www.vozpopuli.com/economia-y-finanzas/renta-basica-universal-rojos-empresarios_0_1214578818.html En estos artículos se plantea que la RMU “es una solución redistributiva contemplada no solo por la izquierda tradicional, que la considera una forma lógica de evitar la pobreza y de redefinir el trabajo en torno a parámetros que eviten la explotación del individuo, sino también por liberales que tienden a interpretarla como una reducción del papel del estado, que deja de tomar decisiones sobre subsidios mal planteados y simplifica enormemente su papel al entregar a cada uno de forma incondicional una renta establecida”.


La RMU debe de plantearse no como una nueva contribución social sino como el modo de sustituir y racionalizar el actual sistema de subsidios múltiples en función de determinadas condiciones. 


No deberíamos de olvidar que, aunque resulte políticamente incorrecto, que la forma en que se ha regulado tradicionalmente la prestación de desempleo genera efectos perversos ya que a menudo se convierte en un derecho subjetivo generando unas conductas totalmente contradictorias con el objetivo para el que fue creado. A saber. Descentivar al perceptor en la búsqueda de empleo.

Aunque muchos opinen lo contrario en materia social tenemos una tendencia a complicar las cosas, generando multitud de normas cuya aplicación resulta claramente ineficiente. Que finalmente crean un sistema de subsidios condicionados gestionados por diversos y diferentes organismos. Que en el límite pueden llegar a considerarse claramente ineficientes y que, a menudo, pueden incluso dedicarse a cubrir situaciones que incluso podrían ser penalmente punibles.


Si elimináramos todo el entramado de subsidios hoy vigentes y lo sustituimos por una única prestación que afecte a todas las personas, (excepcionando solamente a aquellos que dispongan de un nivel de renda mínimo) el impacto social podría ser completamente diferente.


Creo que tenemos en nuestro país ejemplos claros que muestran la ineficiencia de los subsidios y prestaciones, que no se utilizan para el objetivo inicialmente planteado, o que siendo teóricamente condicionados finalmente se convierten en derechos claramente subjetivos. Una vez más deberíamos apostar por una gestión trasparente, por buscar la eficiencia y por no engañarnos a nosotros mismos evitanto llamar a las cosas por su nombre. La puesta en marcha de una RMU no debería de colisionar con el desarrollo y el progreso personal o social e implantarse evitando las perspectivas ideológicas.

La RMU eficiente debería de tener carácter único (sustituir al resto de subvenciones y prestaciones vigentes en el momento de su implantación) y aplicarse a las franjas sociales que estarían en el borde del límite de renta fijado como un mínimo vital. Si se aplicase con estos criterios conseguiríamos los objetivos que defino en el párrafo anterior. En primer lugar, porque al ser de aplicación general perdería este factor negativo. En segundo término, porque el sistema fiscal debería actuar generando incentivos negativos para su percepción a todos aquellos/as que no la precisen. En último término porqué las experiencias pilotos realizadas en diversos países muestran que puede incluso actuar como incentivadora para el desarrollo personal.

Ser favorable a la RMU no es inherente a una posición ideológica de izquierdas ni lo contrario ha de ser necesariamente atribuible a posiciones conservadoras. No parece lógico que pongamos a los robots a hacer los trabajos realmente productivos y necesarios y a los humanos a hacer tareas sin sentido ni valor. Debemos de ser capaces de que el ser humano se dedique a actividades que den sentido positivo a su vida. El nivel de actividades que adquieren un sentido personal o vital pueden ser muy amplias si pensamos y creemos que el ser humano no es idiota. La humanidad progresa gracias a los recursos que somos capaces de liberar, y la RMU puede facilitar que muchos seres humanos busquen incentivos vitales diferentes. Hay quien incluso se atreve a afirmar que la estructura social basada en el trabajo humano este iniciando su desaparición.

También es importante constatar que los costes financieros de implantar una RMU pueden ser incluso mucho más reducidos que los que inicialmente puede parecer. Se trata de reasignar los recursos que ya se están ofreciendo en la mayoría de las sociedades más desarrolladas. Se trata de rediseñar las bases del “estado de bienestar” que todos nos hemos acostumbrado a vivir. Se trata de generar una política fiscal dirigida a corregir las desigualdades. Se trata por ultimo de asumir el compomiso de hacer un mundo mejor. 

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