Xavier Marcet y la gestión del talento

Las organizaciones necesitan gente capacitada para moverse en entornos dónde construir una estrategia no es fácil, pero ofrecer resultados positivos y sostenibles es realmente difícil.

De esta forma inicia Xavier Marcet sus reflexiones sobre gestión del talento, reconociendo de entrada que lleva muchos años dándole vueltas a este concepto y a su impacto en el mundo profesional.

Unas reflexiones que están accesibles en https://www.sintetia.com/30-notas-sobre-el-talento/ y que prosigue en la forma siguiente. “Cuando se habla de talento, como en todo, se puede exagerar bastante. Y de hecho hemos vulgarizado (su) uso. Pero no hay duda de que no es lo mismo quién (y subrayo ese quién) hace las cosas en las organizaciones. El talento acostumbra a ser diferencial. A lo largo de todos los años de mi vida profesional he podido admirar a mucha gente. La mayoría se hubieran sentido incómodos si les hubiéramos etiquetado de talentosos. Simplemente se consideraban buenos profesionales. Gente que lo da todo y que es capaz. Profesionales consistentes”


Necesitamos organizaciones que creen comunidades profesionales sólidas, competentes, estructuradas y capaces de ofrecer las respuestas que hoy el mercado y las demandas de los consumidores les exigen.


Xavier constata que la capacidad de adaptarse al cambio es una de las claves para su consecución de estos objetivos y prosigue sus reflexiones haciendo referencia al hecho de que  Para ello “No hacen falta muchos juegos artificiales. Básicamente, que las personas se respeten y puedan crecer. Que no existan tantos techos de cristal. Que no esté bien visto taponar a los que razonablemente piden paso desde un talento constatado. Que se crezca gracias a espirales de inspiración compartida (…) Nada más. Y nada menos

Su artículo finaliza con un conjunto de notas, que aquí teneis resumidas y organizadas en 12 puntos, según mi propio criterio:

  • No conviene generalizar el término de talento. Es una cualidad que puede tener distintas formas pero que siempre tiene que medirse individualmente y respecto a la consecución de resultados. 
  • El talento es tiende a permanecer en el tiempo, aunque tampoco es permanente si no lo cuidamos. Un cuidado que debemos de hacer tanto desde el punto de vista organizativo como individual.
  • Talento no es sólo conocimientos. Es una cualidad que engloba diversos ingredientes. Me gusta la definición de Luis Conde a la que me he referido en http://pauhortal.net/blog/la-formula-del-talento-segun-luis-conde/ en el sentido de que talento = valores +actitud. Al conocimiento se le supone.
  • Las organizaciones exitosas saben crear oportunidades para que se muestre y desarrolle. Sin embargo, la responsabilidad hoy ha de ser compartida entre los individuos y las organizaciones de las que forman parte.
  • Dos de sus requisitos básicos son los de flexibilidad y otro la capacidad de adaptación. No se construye solamente con formación y títulos. Se forja con el aprendizaje y el desaprendizaje permanente.
  • Al talento no hay que motivarlo, lo que hay que hacer es no desmotivarlo. Las organizaciones gestionan mejor el talento que el no-talento. La incompetencia existe y hay que afrontarla.
  • Lo peor que le puede pasar a una organización es que los mediocres se hagan con el sistema de contratación. Nunca deberíamos contratar a nadie que, en algo, no sea mejor que aquellos con los que debe interactuar.
  • La organización ideal es la que incorpora un número suficiente de talento y buenas personas. Los que lo tienen nos ayudan a ser competitivos. Las buenas personas ayudan a construir comunidades que valen la pena.
  • Las organizaciones en las que no entra ni sale casi nadie deben ser las más preocupadas por el talento. Un flujo razonable es un síntoma de talento, con pocas excepciones.
  • Uno de los retos fundamentales en las organizaciones, hoy, es el de saber combinarlo con la inteligencia artificial. Tengamos presente que las máquinas no tienen talento, tienen algoritmos.
  • El talento sin esfuerzo es otra cosa.

Y la última: Conjugar talento con humildad abre las puertas a la sabiduría.

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