Vivimos en una “emergencia de aprendizaje”

El mundo ya se está enfrentando a una emergencia de aprendizaje de un nuevo saber, y parece que a nadie le importa.

Así inicia Tomás Pereda uno de sus comentarios semanales más recientes en Capital Radio  https://www.capitalradio.es. Un comentario que titula “la rebelión de los autoexcluidos” y al que puedes acceder si lo deseas en  https://www.youtube.com/watch?v=QopbCL-sbw4

Una emergencia que Tomás señala que se fundamentará en la existencia de una división de la humanidad en dos clases: los que sean capaces de hacer la adaptación a una nueva etapa que denomina como “globótica” y los “tecnoexcluidos” integrada por todos aquellos que por no acceder a los nuevos aprendizajes “lleguen tarde, mal (o núnca) a la 4ª Revolución Industrial”.

Una separación que se producirá si o si (si no le ponemos remedio de inmediato) y que es consecuencia del nivel de automatización que con toda probabilidad vamos a alcanzar, tan solo en los próximos 3 años.  “La recién acabada conferencia de Davos vuelve a recordarnos que, no más tarde del 2022, el 42% de la actividad laboral de las 20 mayores economías del mundo será realizada por máquinas, por robots, afectando muy significativamente a 75 millones de puestos de trabajo” Y que en paralelo convivirá con la necesidad de cubrir millones de puestos de trabajo (algunos los evaluan en más de 130M) con conocimientos y competencias hoy inexistentes o que tan sólo nos atrevemos a visualizar de una forma poco definida.


El reto es mayúsculo y de ahí el término que me parece perfectamente acertado de “emergencia de aprendizaje”.


Recordemos que la OCDE, normalmente es bastante conservadora en sus predicciones, ha formulado recientemente (Sep 2018) la hipótesis de que que en 2030 (ojo estamos hablando de tan sólo dentro de 10 años) más de 1.000 millones de los puestos de trabajo hoy existentes habrán sufrido algún impacto relevante como consecuencia de los procesos de automatización ( a lo que yo me atrevo a añadir con un alto porcentaje de los mismos sujetos a un alto riesgo de desaparición). Recordemos, además, que ello supone 1 de cada 3 puestos de trabajo existentes en la actualidad.

Y sabemos que esto sucederá si o si… aunque probablemente como he analizado en http://pauhortal.net/blog/transformacion-digital-o-radical-2/ a una velocidad algo menor como consecuencia de los frenos (o capturas como acertadamente describe el Profesor Carles Ramió) que van a ser implementados por determinados colectivos y países. Sabemos que a pesar de todo en materia tecnológica no podemos puertas al campo y aunque esta tendencia significa un paso atrás el proceso es irreversible.


Si no queremos (como países o como individuos) formar parte del colectivo de los “tecnoexcluidos” debemos afrontar el “gran reto de aprender un nuevo conocimiento; de reciclarnos sin importar la edad, tanto en el saber técnico como en la nueva manera de pensar y relacionarnos”.


Y ello supone desde desde el aprendizaje de desaprender a concentrar nuestros esfuerzos en acceder al que nos permita adquirir habilidades y competencias para desarrollar actividades que estén “fuera del alcance de los robots, (centradas en) aquello más genuinamente humano, como la creatividad, la colaboración y el pensamiento crítico, por ejemplo”.

Y el riesgo es muy elevado ya que “no podemos dejar atrás a una parte importante de la sociedad. La desigualdad tecnológica, la emergencia de una nueva clase de “tecnoexcluidos”, desesperanzados y militando contra el sistema, podría poner en riesgo la sostenibilidad de nuestro modelo social y económico”. Un desafío que (en contra de algunos de los hechos que estamos viviendo hoy, como por ejemplo la ruptura del principio de la universidad de la web, no “podemos acometer en solitario”.

Al contrario, y en contra de las tendencias que hoy estamos viviendo, vamos a necesitar “una gran alianza entre la sociedad civil, gobiernos, instituciones educativas y empresas, que asigne recursos y construya las plataformas y herramientas para facilitar el aprendizaje de 1.000 millones de personas durante esta década”.  Es en este contexto en el que se enmarca la visión y los objetivos que nos han llevado a impulsar el proyecto de la FUNDACION ERGON www.fundaciónergon.es Un reto que es junto con la gestión del cambio climático, probablemente el mayor de los que nos enfrentamos. Unos desafíos para los que o encontramos una solución o simplemente vamos como especie… al precipicio.

Porqué recordemos que “nadie va a venir a rescatarnos”

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