Transparencia y confianza (I)

Convendría recordar ahora que uno de los tres hábitos más normales y recomendados hoy (limpieza de nuestras manos) es uno de los mayores avances de la historia de la higiene humana.

Ese sencillo acto (que formaba parte de los hábitos normales de nuestro devenir diario y de cuya importancia, muchos, hemos tomado mayor consciencia como consecuencia de las repetidas recomendaciones preventivas para defendernos de la posible infección del Covid-19) salva millones de vidas todos los años. Aunque es algo que damos por hecho, no fue hasta el siglo XIX cuando los científicos descubrieron la importancia de lavarse las manos con jabón. Hasta ese momento, incluso médicos y enfermeras pasaban de una operación quirúrgica a otra sin hacerlo.  

Hoy para la mayoría de los seres humanos (lamentablemente todavía hay un colectivo relevante que no puede hacerlo por la falta de agua corriente) este es un hábito habitual, y no sólo porque tengamos miedo de ser castigados si incumplimos este hábito, sino porque entendemos los hechos y comprendemos que si le damos incluso más relevancia vamos a minimizar tanto el riesgo de infectarnos a nosotros mismos como a los otros. Nos lavamos las manos porque no podemos vivir, ni comer, ni trabajar, ni relacionarnos con las manos sucias, porqué sabemos cosas sobre los virus y las bacterias y entendemos que estos pequeños organismos causan enfermedades y sé que el jabón puede acabar con ellos. Un comportamiento que se ha agudizado, como por otra parte todos somos conscientes, como consecuencia del Covid19.


Y que aunque muchos considerarán sin mayor relevancia, presupone no obstante, la necesidad de que exista una confianza en la adopción del mismo.  


Y en una sociedad de la información como la actual la confianza se adquiere si hay transparencia. Si analizamos las razones por las que Trump ha perdido las elecciones (a pesar de haber obtenido más de 70 millones de votos) caemos en la cuenta de que, probablemente, lo ha hecho porque ha sido incapaz de ser transparente con los ciudadanos de EEUU. Su actitud le ha permitido mantener e incrementar incluso, un nivel de seguimiento espectacular, pero ha hecho que muchos otros, incluidos muchos que no habían probablemente ejercido con anterioridad su derecho al voto, hayan decido votar para dar respuesta a esta falta de transparencia y en particular esas elecciones es sólo la muestra de que Trump ha socavado de forma deliberada la confianza en la ciencia y los medios de comunicación.

Por lo general, una confianza que se ha erosionado durante años no puede reconstruirse de la noche a la mañana. Sin embargo, no son éstos tiempos normales. En un momento de crisis, las mentes también pueden cambiar con rapidez. Podemos mantener amargas discusiones con nuestros hermanos durante años, pero cuando ocurre alguna emergencia descubrimos de repente una reserva oculta de confianza y amistad, y corremos a ayudarnos mutuamente.

Tenemos ante nosotros dos opciones. Intentar reconstruir un modelo de transparencia entre los líderes y los ciudadanos (lo que significa retomar las claves del sistema democrático) o construir un nuevo sistema que muchos ya denominan como “régimen de vigilancia”, basado fundamentalmente en un uso determinado de las potencialidades que ofrece la tecnología que ya hoy está con nosotros. Unos planteamientos que están en la misma línea que los que propone Yuval Noah Harari en el articulo accesible en el link https://www.lavanguardia.com/internacional/20200405/48285133216/yuval-harari-mundo-despues-coronavirus.html


El dilema entre transparencia/vigilancia y la respuesta en términos de confianza/miedo que se genera en los ciudadanos va a ser uno de los debates más importantes que se van a plantear en la época postcovid-19.


Somos muchos los que estaríamos dispuestos a admitir un sistema global de control de temperatura temporal y de los movimientos y contactos personales si me asegurarán que esta información solamente será usada con objetivos de carácter sanitario. El debate está ahí y hemos de afrontarlo sin duda ya.

Deja un comentario