Transformación: Efectos del cambio climático (4)

27/10/2020

Como bien muestra la experiencia que estamos viviendo con la actual pandemia la tecnología puede ayudarnos no tan solo a resolver este problema sino a afrontar los retos del cambio climático. 

No tenemos un problema de desarrollo tecnológico sino de concienciación social y de voluntad política. Una reflexión que se aplica perfectamente a los efectos del cambio climático. Porqué conviene que recordemos que, aunque concentrados en el corto plazo (vencer al Covid19) no deberíamos de olvidarnos del reto que seguimos teniendo frente a nosotros.

Y de ahí que vuelva sobre las reflexiones que he estado formulando y más concretamente sobre el post (3) de esta serie accesible en http://pauhortal.net/blog/transformacion-efectos-del-cambio-climatico-3/

Los especialistas nos recuerdan (que aunque no probablemente a la velocidad apropiada), que es posible a corto plazo (al margen de las acciones de Trump) terminar pronto con el uso de los grandes contaminantes como es el carbón. Si es cierto que el transporte es uno de los responsables del calentamiento global, tenemos muchas acciones que podemos desarrollar: consumo de proximidad, desarrollo de la eficiacia energética en las viviendas, reducción del peso en la alimentación de alimentos de alto consumo energético, eliminación de los viajes y desplazamientos innecesarios etc.


Acciones poco relevantes desde el punto de vista del impacto en el problema global pero que son símbolos que crean actitudes y hábitos dirigidos a promover los cambios culturales y sentar las bases para afrontar el problema.


¿Qué cambios deben de producirse para que el problema se perciba en su dimensión?,  ¿Cómo romper la dinámica de los lobys económicos que actúan negando o retrasando la adopción de medidas correctoras?, ¿Qué cambios son necesarios para enfrentarnos con éxito y evitar la catástrofe? etc son todas ellas cuestiones que deberíamos de plantearnos, contestarnos y ponernos a implementar las respuestas. Conviene tener presente que es posible ahorrar mucha energía simplemente modificando criterios tan simples como los que fundamentan el actual formato de la construcción de edificios.

El ser humano, con una capacidad de supervivencia hasta este momento incuestionable, es posible que vuelva a sorprenderse a sí mismo. En todo caso la responsabilidad colectiva es muy elevada y no se fundamenta en asustarse, protestar, no hacer nada (mirar hacia otro lado) o (cualquier otra alternativa que se nos ocurra). Implica tomar conciencia de lo que estamos viviendo y lo que probablemente nos espera. Implica plantearnos si vamos a seguir sin reaccionar. Supone asimilar que las respuestas deben de ser ya y de carácter contundente. Significa aceptar que hemos de promover cambios relevantes en las conductas y comportamientos que hoy consideramos como inamovibles, aunque lo ocurrido con el Covid19 puede servirnos de ejemplo. Implica un cambio de prioridades, creatividad, flexibilidad y replanteamiento de muchas de las certezas que hoy tenemos incorporadas en nuestro ADN. Supone, por último, que en nuestras conductas como ciudadanos y/o consumidores introduzcamos la sostenibilidad como una guía permanente.


Espero que seamos capaces de romper estas tendencias, superar los frenos y que todo este proceso no llegue demasiado tarde. Los efectos del cambio climático (como ya podemos constatar día a día) son claramente irreversibles.


Necesitamos vivir un proceso de concienciación medioambiental totalmente disruptivo y sin parangón en la vida humana. El cambio climático nos debería de concienciar de la necesidad de promover cambios “radicales” en las actitudes de las personas, las organizaciones y los estados, una ruptura con los procesos productivos y de consumo del siglo XX –pero que siguen instalados en nuestros comportamientos cuando ya han trascurrido casi un cuarto del siglo XXI- y el desarrollo de nuevas actitudes y comportamientos que permitan reducir e incluso eliminar las emisiones, potencien el desarrollo de energías limpias y de nuevos modelos productivos y de distribución que generen balances neutros o negativos en términos de C02.

Estamos ante uno de los mayores retos con los que jamás se ha enfrentado nuestra especie. Un proceso que, antes del 2030, va a afectar de manera indeleble al panorama empresarial y organizativo. Todas las industrias y sectores se verán afectados. Esperemos que, en unos años, el ser humano recuerde lo vivido en el primer tercio del siglo XXI únicamente como un accidente y como la época en que fuimos capaces de afrontar el problema del cambio climatico. Aunque a menudo no seamos conscientes de ello tenemos una enorme responsabilidad ya que estamos librando –estrictamente- la batalla por la supervivencia del ser humano.

Podemos y debemos ponernos en ello. Es posible que todavía hoy, con determinadas acciones podamos provocar efectos que corrijan una tendencia que nos lleva directamente al desastre.

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