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El fin del trabajo.
El pasado viernes nos despertamos con las declaraciones realizadas por el Primer Ministro italiano Mario Monti en las que afirmaba que “los jóvenes se tienen que acostumbrar a la idea de no tener un puesto de trabajo fijo para toda la vida”, a las que posteriormente añadía: “Además, ¡Qué monotonía! Es mucho más bonito cambiar y aceptar nuevos desafíos”.
Aunque la segunda parte de su mensaje puede haber sido considerado improcedente y un tanto frívolo, lo que probablemente pretendía Monti, (que se sintió obligado posteriormente a hacer declaraciones aclaratorias), era expresar lo que muchos pensamos en el sentido de que todos (jóvenes y no tan jóvenes), debemos dejar de soñar con alcanzar un “trabajo de por vida”, y que este sueño esta chocando con la realidad actual y la que podemos visualizar a medio plazo. Todo ello además en un contexto en el que tanto en su país Italia como en el nuestro estamos a la espera de las decisiones gubernamentales sobre la reforma laboral. Es muy probable que este tema fuera uno de los “trending topic” del día en la red.
En este contexto me ha parecido interesante releer algunos capítulos del libro de Jeremy Rifquin titulado “el fin del trabajo”. Escrito en la década de los 90 (la edición española que he ojeado es del año 1996) el libro es muy interesante en la medida en que, hace ya 16 años, el autor anunciaba alguno de los impactos en el empleo que hoy estamos viviendo intensamente. Rifquin afirmaba que en los próximos años (no sé si se refería a los 16 que ya han trascurrido o unos cuantos menos o más) las nuevas y más sofisticadas tecnologías informáticas basadas en la información llevarían a nuestra civilización a situaciones cada vez más próximas a la desaparición del trabajo en la forma que todos hemos conocido desde la revolución industrial. Para Rifquin íbamos a entrar en un nuevo periodo al que denomina “la era de la información”. Esta era, que ya estamos viviendo realmente hoy, “se caracterizaría por el hecho de que la definición de oportunidades y de responsabilidades de millones de personas pertenecientes a una sociedad carente de empleo masivo podría convertirse en el elemento de presión social más importante del próximo siglo”.
Creo que es posible enlazar los comentarios (probablemente poco afortunados de Monti) con las ideas de Rifquin. Estamos iniciando una nueva etapa, que se caracterizará por la desaparición de lo que entendemos por “trabajo” en nuestra actual cultura socio-laboral. Entramos en un nuevo periodo en el que la forma de organización de las tareas y la relación entre empleados, organización del trabajo y empleadores, va a cambiar radicalmente y que supondrá, (lo está suponiendo ya) la desaparición de la mayoría de las tareas que (y sobre todo la forma en que éstas se realizan) que hemos conocido en los últimos 3 siglos.
Estamos viviendo en nuestra propia piel grandes cambios en las relaciones entre empresa-empleado. Cambios de carácter formal pero también psicológico. Simplificando, si hasta la última década del siglo XX, la relación de trabajo se basaba en el supuesto de que la organización cuidaba y era responsable de sus empleados, a los que intentaba garantizar continuidad en el empleo, hoy esta responsabilidad es inasumible. Las nuevas dinámicas organizacionales impuestas por la revolución tecnológica, la globalización, los nuevos paradigmas y la situación de cambio que supone la crisis que estamos viviendo plantean cambios sustanciales a conceptos como: tiempo de trabajo, permanencia y continuidad, compromiso, desarrollo, carrera profesional, etc.
Hoy la responsabilidad de sobre la trayectoria profesional se ha traspasado ya de las organizaciones en las que los profesionales “trabajan” (de forma exclusiva y permanente) a los propios individuos. Cada vez un número mayor de personas vamos a vivir entornos profesionales distintos a los del “trabajo” como tal en el concepto tradicional conocido por las anteriores generaciones. Entramos por tanto en una situación de intercambio donde el individuo es corresponsable de la competitividad de la compañía para la que presta servicios de formas muy diversas y complejas y gestor de su propia empleabilidad.
Todo ello supone evidente un cambio de paradigma. Rifkin nos propone en su libro la necesidad de necesidad de encontrar nuevas alternativas al concepto tradicional de trabajo a través de nuevas formas de generación de ingresos. “Ahora que progresivamente el valor del producto hecho por el hombre tiende a ser más insignificante e irrelevante, se deberán explorar nuevas formas de definir el valor de la persona y de las relaciones humanas”. Si no somos capaces de definir estos nuevos “valores” tenemos el riesgo de dirigirnos a un mundo polarizado en 3 ámbitos. De una parte una élite formada y capacitada que controlará y gestionará la economía, una conjunto de profesionales que tendrán la suerte de pertenecer, aunque siempre de forma temporal, al grupo de privilegiados que se dedicarán a poner en marcha los procesos e instrucciones emanadas de la élite y por último una masa de individuos, puros ejecutores, con pocas expectativas de futuro, y aún menos esperanzas de conseguir una trabajo aceptable en un mundo cada vez más automatizado.
No se si, como ya he indicado, han pasado suficientes años para que las previsiones de Rifkin se cumplan, pero me atrevo a afirmar, que más allá de la crisis puntual en la que actualmente estamos, las tendencias que apuntaba se están consolidando y entre ellas los mecanismos de dualidad del mercado de trabajo entre: trabajos temporales y permanentes, empleos de calidad y subsidiarios, tipologías de trabajadores etc. No estoy convencido de que no tengamos más alternativas que las que hoy nos propone Monti, aunque si que estoy seguro que, si no buscamos nuevos paradigmas este es el mundo que nos tocará vivir el resto de nuestras vidas y el que vamos a transmitir a las nuevas generaciones.
Redes sociales y búsqueda de empleo
“Si te despiden, aprende a hacer networking en las redes sociales”, esta es la máxima que he constatado que se repite desde hace algunos meses en los principales portales de interacción social (Facebook, Linkedin, Tuenti, Twitter, entre otros). Todas las redes sociales y especialmente linkedin están reforzando su actividad y mejorando su usuabilidad y sus enlaces para favorecer la búsqueda y la interacción entre la oferta y la demanda de empleo. Sin embargo me sigo preguntando: ¿son las redes una buena herramienta para encontrar empleo?, y, ¿han cambiado el método tradicional de búsqueda? En todo caso hacer uso de las redes sociales en un proceso de búsqueda es algo que se ha convertido en necesario, lo que no significa que sea suficiente.
Los análisis que se han realizado hasta este momento (Ocio Networks y otros) sobre hábitos en internet, revelan que casi 9 de cada 10 usuarios españoles definen la red como una buena fuente de información y una gran mayoría la considera como una herramienta muy práctica para la formación y el desarrollo profesional. También constatan que el 73% e los internautas forman parte de alguna red social. Sin embargo desarrollar un proceso de búsqueda de empleo no es tan fácil como parece.
“Si tu CV es un asco, por mucho que lo coloques en una red social seguirá siendo un asco”, opina Enrique Dans, profesor del Instituto de Empresa.. De igual forma que si no se ha practicado normalmente el networking y se ha vivido encerrado en una “burbuja”, no se puede pretender tener éxito inmediato en las actividades de networking orientadas a la búsqueda, sí no se ha sido activo anteriormente en la red, no tiene mucho sentido pasar del nada al infinito en un momento de búsqueda y esperar resultados rápidos.
Hay que trabajar en la red de la misma forma que se trabaja en el resto de actividades de networking. Es algo que debe de crearse, alimentarse y gestionarse en el tiempo. Sigo parafraseando a Enrique Dans; “Las redes sociales no convierten los perfiles en mejores ni en peores sino que les dan una visibilidad determinada y, sobre todo, permiten que otros puedan referenciar la información que se detalla, hablar de ti o incluso vincularte”. Las redes sociales hay que percibirlas como meras plataformas de comunicación, que permiten dirigirse a terceras personas cuando se desea estar en contacto con ellas. Sin embargo siguiendo con sus expresiones “si simplemente te dedicas a mandar spams, a intentar hacerte “amigo” de gente que no conoces realmente, o simplemente si lanzas el mensaje de que estas buscando trabajo lo normal es que la gente te rechace y te conviertas en un pesado”.
Sin embargo queda mucho en el desarrollo de un aspecto tan relevante como las referencias o recomendaciones. Un profesional en búsqueda puede dirigirse a las personas que le conocen (jefes, compañeros etc) y pedirles una recomendación con objeto de crear un listado de referencias que puedan hacer más interesante tu perfil. Igualmente es relevante en este proceso facilitar información sobre las empresas en las que se ha desarrollado la trayectoria profesional mediante enlaces a la web de dichas organizaciones. Todo lo que sea facilitar información relevante a las personas que accedan a un perfil en un proceso de búsqueda es favorable.
De todas formas no hemos alcanzado, en mi opinión, todavía, un nivel de madurez razonable en el uso de las posibilidades que ofrece la red tanto para el buscador de empleo como para los reclutadores. Siguen habiendo muchas dudas sobre la eficacia real de las redes sociales, aunque me consta que ya son muchas las organizaciones, empresas de selección, y head hunters que han desarrollado ya estrategias de reclutamiento en la red, aunque por ahora centradas en los perfiles más jóvenes.
En resumen, para los profesionales menores de 35 años estar en la red es prioritario ya que esta herramienta va a adquirir cada vez más peso como fuente de reclutamiento. Si por el contrario ya eres un profesional senior debes de estar en la red, pero tomando en consideración que las oportunidades profesionales que vas a poder encontrar a través de la ella van a ser mucho más reducidas.
Sin embargo, cuando linkedin acaba de anunciar que dispone de 1,2M de usuarios en España, estar en la red es un aspecto más a considerar. Nadie en búsqueda puede por tanto olvidarse de diseñar una estrategia de posicionamiento en la red y cuidar su marca personal, aunque no sea probablemente, ésta la fuente más relevante para el acceso a una nueva alternativa profesional.
El hándicap de estar desempleado en el proceso de búsqueda.
De acuerdo, No eres “un ganador” ya que hoy no tienes empleo, como muchos como tú. Sin embargo tampoco es necesario, procedente y oportuno que actúes como un “mendigo”.
Probablemente no tienes ninguna responsabilidad sobre los hechos que han motivado tu despido. Hoy en día todos nos enfrentamos al riesgo de perder el empleo “de repente y sin advertencias”. Mientras pienses únicamente en ello (mientras no superes el duelo) transmitirás tu resentimiento y darás una imagen de fracaso. A los optimistas se les reconoce e identifica inmediatamente. A los “fracasados” también.
En este momento carecen de importancia tus sensaciones y sentimientos sobre “lo que hiciste, lo que debías de hacer, o dejaste de hacer”. Piensa que nadie te debe nada. Si quieres conseguir una alternativa profesional debes de luchar por ella. La diferencia entre el éxito y el fracaso en cualquier actividad humana, y también en la búsqueda de un empleo dependerá básicamente de ti mismo. De acuerdo hay muchos desempleados y pocas oportunidades pero siempre hay opciones de futuro.
Si planteas tu búsqueda pensando en que los demás deben resolver “tu problema” estarás actuando como la mayoría de las personas que se encuentran en tu situación. Conseguirás finalizar su “trabajo de buscar trabajo” cuando seas capaz de resolver los problemas de otro.
Tu búsqueda será más o menos larga en función del número de horas semanales que dediques a la misma. Un 70% de las personas en tu situación le dedican menos de 5 horas semanales. Debes comprometerte a dedicar como mínimo 20 horas. Las restantes las dedicarás una parte a ti mismo (deporte, formación, familia) la otra a hacer algún tipo de colaboración no remunerada. Existen multitud de organizaciones o fundaciones sin ánimo de lucro que necesitan de ti de tus competencias y tus capacidades.
Si piensa que tienes uno o varios “handicaps” convéncete de que muchas otras personas también los tienen. La pregunta es ¿Cuál es y como puedo hacerlo?. Existen 13.000 capacidades humanas distintas y una persona normal como ti sólo tiene 700. Siéntate, reflexiona y pienso en ello.
Determina que es lo que le hace ser diferente de las otras 19 personas que pueden como tu optar a un mismo puesto. Prepárate para enfatizar tus cualidades y para definir y comunicar qué puedes aportar.
Piensa, que probablemente no encontrarás un empleo como el que perdiste en un entorno como el que has vivido en tu última etapa profesional. Persigue a las pequeñas y medianas empresas ya que es en ellas donde se crean el 80% de los nuevos puestos de trabajo. No descartes tampoco otro tipo de alternativas profesionales.
Se curioso. Se necesitan muchos ojos y oídos para encontrar empleo. Habla con todo el mundo de sus objetivos profesionales. No sabes dónde puede saltar la liebre. No te asustes ni te hundas por los rechazos. La búsqueda comporta escuchar muchas veces no. Piensa que cada vez que escuchas esta palabra te acercas más al si.
Consolidarme con éxito en mi nueva posición
Haciendo caso a mí propio interés en promocionarme acepté una oferta para ocupar el puesto de responsable de turno en el área de producción de una compañía del sector químico. Me acabo de incorporar y estoy un poco asustado. No puedo permitirme un fracaso y por tanto que la compañía decida prescindir de mí. ¿Qué debo hacer?
En muchas ocasiones una carrera profesional se ve truncada, de raíz, como consecuencia del accidente que supone la resolución contractual en el “periodo de prueba” o de consolidación en una nueva posición. Es evidente que hoy, el periodo de adaptación que tradicionalmente se concedía a un profesional cuando se incorporaba a un nuevo puesto, se ha ido reduciendo paulatinamente como consecuencia de la presión en que se ve inmersa la gestión empresarial. La situación por tanto es mucho más común de lo que parece.
En este momento las organizaciones exigen a sus directivos recién incorporados resultados inmediatos. Por ello triunfar y estar a la altura de las expectativas generadas en el proceso de selección exige de los profesionales un alto grado de capacidad y concentración. También de saber manejarse en entornos que muchas veces pueden resultar complejos.
Te voy a proponer una serie de consejos prácticos, que aunque no te asegurarán la permanencia en el puesto, te ayudarán a consolidarse y superar la primera fase y la de mayor riesgo de la relación que acabas de iniciar.
Eres ya perfectamente consciente de que un fracaso sería muy grave, a corto plazo, y una rémora para el desarrollo de su carrera profesional.
- Intenta conocer con detalle las tareas y prioridades que debe llevar a cabo y el calendario de que dispone para asumirlos.
- Presta su prioridad a los problemas que su organización considera deben resolverse de forma inmediata. Haz tuya la cultura empresarial de tu nueva compañía.
- Intenta olvidar tus opiniones en este momento. Más tarde ya tendrás la posibilidad de hacer oír su opinión.
- Procura adaptarte a la forma de trabajar de tu superior.
- Dedica tiempo a conocer a tus subordinados. Detecta si alguien de tu entorno había optado a tu puesto.
- Se consciente de que serás observado por muchas personas.
- Intenta conocer las opiniones de sus colegas. Busca su orientación y consejo. En éste momento no es un signo de debilidad.
Y suerte.
La importancia del Objetivo profesional
Recientemente leí que para enfocar adecuadamente una búsqueda de empleo es imprescindible tener claramente definido un objetivo profesional. ¿Estás. de acuerdo con esta afirmación? ¿No significa esto perder oportunidades?
Completamente de acuerdo. Es poco probable que se alcance el éxito en un proceso de búsqueda de empleo si no se define un objetivo profesional coherente con el conjunto de aptitudes, actitudes, experiencia personal y teniendo en cuenta la realidad del mercado en la función o sector en el que se está desarrollando la trayectoria. Como yo lo están la mayoría de los profesionales y profesores que trabajan en el campo del reclutamiento, la formación, etc. El profesor del IESE José Ramón Pin escribió hace algunos años ya, en un artículo titulado “Claves para el desarrollo de la carrera profesional” que, una vez superadas las fases iniciales –que denomina de aprendizaje- es muy conveniente tener unos objetivos profesionales adecuados para cada una de las etapas de la carrera.
Créeme. Lo que le resulta más chocante a un profesional de la selección es escuchar como respuesta a su pregunta “¿Cuál es su objetivo profesional?” una serie de generalidades como “un puesto adecuado a mi perfil profesional”, etc. Un objetivo es, por tanto, algo tan concreto como un puesto/función en un entorno determinado, la respuesta a una determinada necesidad o problemática empresarial y, si cabe, un tipo de compañía.
Un objetivo no es cualquier puesto adecuado a mi perfil o cualquier empresa en cualquier sector. Para definirlo nos ayudará realizar un periodo de reflexión sobre nuestras competencias y logros profesionales y, en concreto, dar respuesta a las siguientes cuestiones:
- ¿Cuáles son las necesidades que puedo cubrir?
- ¿Qué tipo de empresa estaría dispuesta a contratarme?
- ¿Cuál es mi posición competitiva ante el resto de profesionales que podrían optar a este mismo objetivo profesional?
- ¿Cuáles son las cuestiones que no estoy dispuesto a aceptar: movilidad geográfica, cambio de sector, etc.
Las claves en la evolución de una carrera profesional son muy diversas. Algunas dependen de uno mismo (nuestras capacidades, aptitudes y actitudes), otras dependen del entorno, (área funcional, sector, tipología de la empresa, tipo de jefatura) y también influye “la suerte”, que podemos definir como la capacidad de “saber estar en el lugar apropiado en el momento adecuado”. Sin embargo sigo totalmente convencido de que un profesional con un profesional con un objetivo claro y definido –aún estando en situación “out”- reduce sustancialmente el tiempo para acceder a una nueva alternativa profesional.
Y ello es así porque, en contra de lo que normalmente se cree, un mensaje de búsqueda centrado en uno o dos, como máximo, objetivos profesionales, transmite una mayor claridad sobre nuestro perfil profesional y permite a nuestros interlocutores disponer de una imagen más clara de nosotros con la consecuencia de que le será mucho más fácil “vender” nuestro perfil en el mercado, al margen de que muestra una actitud mucho más profesional en nuestra búsqueda.
Me acaban de despedir
Me acaban de comunicar mi despido. ¿Me pueden dar dos o tres orientaciones que me ayuden a superar el estado de shok en el que me encuentro en estos momentos?.
He aquí alguna de las cosas que has de tomar en consideración para enfrentarse adecuadamente a una situación de despido
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No culparte por las razones que lo motivaron. No tiene ningún sentido pensar en ese momento en lo que hicimos, dejamos de hacer, deberíamos de haber hecho etc.
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No dejarse llevar por remordimientos sobre como la actitud y comportamiento – frente a una situación dada – ha podido influir en la situación.
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Dirigir nuestra ira y frustración por haber perdido un empleo hacia una motivación para encontrar uno nuevo. Tomar conciencia de que la situación es irreversible por lo que debemos dirigir toda nuestra energía hacía el futuro.
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Reconozcamos la preocupación por la situación pero nunca desmoronarnos.
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Debemos hablar francamente de la situación con nuestro entorno personal y profesional. El hecho de expresar y verbalizar la situación nos ayudará a superar el duelo.
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Escuchar a nuestro entorno pero cuestionar o directamente olvidar en este momento sus recomendaciones. Muchas de ellas es probable que nos lleven a acciones sobre las cuáles es probable que luego nos arrepintamos.
Una vez superado este “duelo” es conveniente tomar en consideración los aspectos siguientes:
-Tomarse algunos días de descanso.
-Centrarse en el proceso de negociación y los trámites inherentes a la resolución del contrato.
-Realizar un autodiagnóstico de nuestro perfil profesional, evaluar nuestros puntos fuertes y débiles y definir un objetivo profesional adecuado a nuestras competencias.
-Desarrollar un plan concreto para acceder de nuevo al mercado de trabajo prestando mucha atención a los “consejos” o “palmaditas en la espalda” que le darán sus amigos y conocidos. Debemos cuestionarlos salvo que procedan de profesionales de la Selección, la Recolocación o en general del área de RRHH.
-Preparar y experimentar sobre los mensajes que vamos a lanzar: motivos de la salida, objetivos profesionales, expectativas económicas etc.
-Poner en marcha el plan haciendo saber a nuestro entorno nuestros objetivos profesionales.
-Contactar con “nuestros competidores” ya que éstas son las personas que tienen mayor información sobre el mercado al que nos vamos a dirigir.
-Construyamos un CV adecuado y coherente con el objetivo profesional. Después debemos aprender a usarlo adecuadamente.
-Mantener nuestra estructura vital anterior tanto como sea posible. Debemos de continuar con nuestras actividades personales y de ocio.
Con estas bases, y a pesar de la crisis, confío en que seas capaz de superar rápidamente y con éxito la situación.
Rechazar una oferta de un Head Hunter
Acabo de recibir una oferta de un Head Hunter. Me he dado cuenta de que no me interesa el cambio pero tengo miedo de que, si le digo que no, ya no cuente más en el futuro con mi candidatura. ¿Qué debo hacer?
Una de las situaciones clave en la vida profesional es la que se produce cuando, después de un periodo de concentración y esfuerzo en la búsqueda de un nuevo empleo, uno se encuentra finalmente como candidato final en un proceso, y sin embargo: la oportunidad que le ofrecen no responde claramente a sus expectativas y/o objetivo profesional, existan incongruencias entre el puesto, su posición en el organigrama y las responsabilidades a asumir y la oferta económica no termine dando satisfacción a las expectativas plantadas.
Esta situación puede hacerse todavía más compleja si en el proceso ha habido la intervención directa de un tercero que ha prestado su networking, ayuda y consejo para facilitar el contacto con el headhunter o gabinete de selección o inclusive es alguien que forma parte de la propia empresa finalmente contratante.
En estas situaciones, el profesional pasa de sentirse con alas y ganas de volar a aterrizar brutalmente y quedarse con la losa de la pregunta a la que no sabe cómo contestar: ¿Puedo rechazar esta oferta? Pregunta que se acompaña en general y de forma inmediata de otras preguntas como ¿Me seguirán llamando si la rechazo?, ¿Cómo se lo digo al headhunter o a la empresa?, ¿Cómo reaccionará la persona que me ha facilitado el contacto inicial?
Mi primera recomendación es la de mantener la calma, tragarse todos los sentimientos negativos que asoman por el estómago y la cabeza y guardar la compostura con un agradecimiento por la oferta recibida. Es de bien nacido ser agradecido. Por otra parte todo el mundo entenderá que necesita 24/48 horas para analizar la propuesta y dar su conformidad. Aquí es uno de los momentos en los que resulta más aplicable el comentario de “Sé consciente de que tu carrera es probable que esté entre tus tres activos más vitales. No la hundas ni dejes que la situación se escape a tu control”.
A continuación te interesa revisar con calma si la oferta recibida corresponde al nuevo paso que quieres dar en tu trayectoria profesional. Probablemente ahora te darás cuenta de que no tenias claro este objetivo o intención en el momento de aceptar incorporarte al proceso. Probablemente hoy eres consciente de que o bien las condiciones de mercado pueden ser distintas de sus expectativas o que inicialmente sobrevaloraste tus propias capacidades. Aunque es muy difícil es mejor decir que no – sin cerrar las puertas – a un contacto posterior que dejarse meter en un “lio” del cual ahora va a ser muy complicado salir.
En este momento tienes varias alternativas pero si, no estas realmente convencido, la alternativa “aceptar la oferta” no existe. Tras las 24/48 horas que hayas solicitado de plazo para reflexionar puedes o bien intentar mejorar las condiciones de la oferta o bien simplemente transmitirle a tu interlocutor que tras un análisis profunda lamentas comunicarle que no puedes aceptarla. Deberás objetivar y racionalizar las razones. Al mismo tiempo – y si el interlocutor es el headhunter este paso es fundamental – aprovechar la oportunidad para volver a definir con claridad el objetivo perseguido y manifestar interés en seguir en contacto para nuevas oportunidades y no olvides ofrecerle referencias de personas que pudieran ser candidatos a la posición. No dejes de pensar que, aunque estes generando un problema a tu interlocutor, esta oportunidad puede ser también el primer paso para un cambio profesional posterior
Aunque muchas veces sea difícil de ponderar en la decisión final no sólo deben de primar los factores relativos al puesto. Existen otros elementos a considerar: empresa o sector en proceso de expansión, un puesto con aprendizaje y/o posibilidades de desarrollo futuro, unas responsabilidades retadoras, una buena química con el futuro jefe, una visión compartida, etc. En estos casos cabe la posibilidad de renegociar las condiciones que figuran en la oferta o de simplemente establecerlas como parámetros para una fase inicial (6 a 12 meses) con un compromiso formal de renegociación posterior. La reflexión final es la de no fijarse solamente en el puesto sino en las circunstancias y elementos que lo envuelven.
Y si finalmente decides rechazar la oferta deberías de preguntarte por la parte de responsabilidad que te corresponde al no haber seguido los pasos racionales en la gestión de tu propia carrera y fundamentalmente por no ser el protagonista principal de la misma. Se consciente del problema que estás generando en su interlocutor. Deja pasar un tiempo para intentar después recomponer sus relaciones. Para ello será conveniente pensar en lo que puedes aportarle sea headhunter, contacto, etc.
Hacer carrera después de los 50
Me acabo de ver envuelto en un proceso de restructuración con 49 años. Hace un par de años me plantee seriamente si debía hacer un cambio profesional (de hecho hasta rechacé una propuesta de cambio) pero ahora me ha cogido a traspié. ¿Cómo debo enfocar mi futuro?.
Aunque vivamos en un mundo en el parece potenciarse siempre la “juventud” y en donde los programas de “prejubilación” son una de las herramientas más utilizadas por las grandes organizaciones en sus procesos de restructuración, estoy convencido de que es posible seguir desarrollando una trayectoria profesional de éxito a partir de los 50 años.
En el marco de una carrera profesional exitosa los profesionales de 30 años han de centrar sus objetivos en consolidar aprendizajes y diversificar experiencias. A los 40 años deben capitalizar las experiencias anteriores. Los 50 son la etapa de la consolidación, la etapa donde uno puede llegar a dar lo mejor de sí mismo. ¿Es realmente tan complejo o incluso difícil cambiar de empleo a partir de los 50?
Mi experiencia me muestra que un profesional o directivo que no ha seguido una trayectoria ascendente hasta esta edad, difícilmente podrá dar un giro radical y empezar a lograr éxitos destacables. Sin embargo, también deseo desterrar algunas creencias falsas sobre las posibilidades reales de seguir haciendo carrera durante el último tercio de nuestra vida profesional.
Los tiempos han cambiado. A los 50 años, mucha gente ya no es vieja, ni física ni mentalmente, de hecho yo mismo me considero todavía joven y ya tengo casi 59 años. A partir esta edad en teoría las experiencias acumuladas y “señority” evitan dar muchos pasos en falso. Además, en este momento, lo normal es estar de vuelta de muchos obstáculos que dificultaron la carrera profesional en las etapas anteriores, caso de condicionantes familiares y económicos. La educación de los hijos está prácticamente terminada o en cualquier caso, bien encarrilada, la vivienda habitual está pagada o próxima a serlo, y los objetivos profesionales ya no ofrecen grandes dudas.
Alcanzada esta edad es posible alcanzar una mayor estabilidad y por ello puede ser un buen momento para redefinir lo que a uno realmente le gustaría seguir haciendo. Uno puede llegar a ser algo más “flexible” en términos económicos, de movilidad, de status, etc. Por estos motivos la carrera después de los 50 se ha de ver como una trayectoria distinta, pero no imposible.
En tu perspectiva de cambio profesional “no deseado” lo que ha de plantearse un profesional mayor de 50 años es que probablemente va a tener que utilizar otros medios para la gestión de su carrera y al mismo tiempo va a tener que dirigirse a otras “dianas”. Con la madurez profesional se reducen las posibilidades de utilizar métodos pasivos para la búsqueda y probablemente el éxito se fundamentará en las relaciones profesionales desarrolladas por el profesional o directivo, las pymes y el autoempleo. Salvo alguna excepción que en todo caso no hará más que confirmar la norma, centrar únicamente la acción de búsqueda en el sector de los “Head Hunters” después de los 50, está probablemente abocado al más rotundo de los fracasos.
Por otra parte muchos profesionales optan en estos momentos por la alternativa del autoempleo. Buscar un nicho de mercado, crear una sociedad, diseñar una estrategia y ejercer funciones operativas, en solitario o junto con otros socios, directivos o capitalistas. Es posible que esta opción corresponda a una vocación no realizada anteriormente, puede ser consecuencia de una alternativa no contemplada seriamente antes por carecer de seguridad de ingresos, o sencillamente debida a la necesidad de encontrar una salida tras la perdida de un empleo por cuenta ajena.
Hoy los tiempos han cambiado y aunque resulte probablemente necesario redefinir lo que a uno realmente le gustaría seguir haciendo, estoy convencido de que, aunque puede no resultar fácil, es posible seguir desarrollando una carrera profesional a partir de los 50 años.
Lo que hacer tras un despido
Me acaban de despedir. Tengo que empezar mi acción de búsqueda. ¿Qué debo hacer? ¿Qué elementos debo de tomar en consideración?
-No se culpe por las razones que lo motivaron. No piense en lo que hizo, o dejo de hacer y cómo su actitud o comportamiento ha influido en la situación. Esta es irreversible por lo que dirija toda su energía hacia el futuro.
-Dirija su ira y fustración por haber perdido su empleo hacia una motivación para encontrar uno nuevo.
-Reconozca su preocupación pero tampoco es necesario que se desmorone. Hable francamente de la situación con su entorno. El hecho de expresar francamente la situación le ayudará a superar el duelo. Haga saber a sus hijos su situación de forma objetiva. No se esconda.
-Haga un autodiagnóstico de su perfil profesional, evalue sus puntos fuertes y débiles y defina cual es su objetivo profesional.
-Desarrolle un plan concreto para posicionarse en el mercado de trabajo. Ojo con los “consejos” o “palmaditas en la espalda” que le darán sus amigos y conocidos. Cuestionelos si no son “profesionales” de la selección, del Outplacement, o de los Recursos Humanos.
-Ponga en marcha este plan. Haga saber a su entorno sus objetivos profesionales. Contacte con sus competidores ya que éstas son lasw personas que probablemente tienen mayor información sobre el mercado al que usted se dirige.
-Contruya un curriculum adecuado y coherente con su objetivo profesional. Después aprenda a usarlo adecuadamente.
-Intente mantener su estructura vital anterior tanto como sea posible. Continue con sus actividades personales y de ocio. Manténgase activo. Busque nuevas actividades que antes no podia desarrollar.
-Encuentre formas positivas de descargar sus sentimientos negativos.
-Asuma un trabajo a tiempo parcial o de asesor no remunerado. Ello le ayudará a mantener cargadas las neuronas y a manejar su autoestima.
-Autoconvenzase de que su periodo de búsqueda va a durar un mínimo de 6/9 meses. Esto le evitará las tensiones sí se da cuenta de que sus primeras acciones no tienen resultado.
El éxito de un proceso de búsqueda consiste hoy en plantearse otras alternativas distintas a las que ha seguido a lo largo de su carrera. Muchos profesionales y directivos fracasan en su búsqueda porque intentan encontrar aquello que perdieron, sin darse cuenta de que probablemente ya no existe.
Respuesta a un despido no esperado ni deseado.
Me acaban de comunicar que me veré afectado por la reestructuración que está poniendo en marcha mi compañía. ¿Qué debo hacer?
Es muy importante que usted sepa manejar esta situación de forma positiva y, fundamentalmente, de forma diferente a como lo van a hacer el resto de personas afectadas.
Es evidente y Vd. ha de ser consciente de que, aunque su primera reacción haya sido negativa, no debe de “salir disparado”. La noticia de una pérdida de empleo está cargada de sentimientos y emociones porque significa dejar algo que era muy importante. No se extrañe por esto. Sin embargo, le significamos lo que creemos que Vd. debería hacer una vez superado el primer “trauma”:
- En primer lugar, tome conciencia de la situación en la que se encuentra. Aunque para nuestros padres hubiese sido un acontecimiento dramático, hoy se ha convertido en un hecho doloroso pero normal en el desarrollo de su carrera profesional.
- En segundo lugar, controle sus sentimientos. Puede que durante las primeras horas haya sentido un abanico de emociones como rencor, ira, culpa, aprensión y miedo al futuro. Con el tiempo éstas se aminoraran, a medida que “aterrice” en la nueva situación. Probablemente todas las personas con las que hable conocen a alguien que ha pasado por su misma situación o quizás la hayan vivido personalmente. Pídale a su compañía que contrate un buen programa de outplacement para Vd.
- En tercer lugar, hable claramente con las personas próximas a usted. Tranquila y concisamente, debería compartir esta noticia con su familia y aquéllos más próximos a Vd. Expóngales su visión sobre las causas que han motivado su nueva situación y transmítales la sensación de que va a ser capaz de “dominar la situación”.
- En cuarto lugar, comience a recopilar su red de contactos. Desarrolle un método que se ajuste a sus criterios. Haga una lista de contactos usando un tarjetero, una agenda de direcciones, un ordenador o cualquier otra cosa que le convenga. Asegúrese de incluir los nombres, las direcciones y los números de teléfono de todos sus contactos.
Y, a partir de aquí, póngase en marcha…







