De Especialista a Generalista

Hace algunos días un profesional joven (con talento y con proyección) me preguntaba sobre como pasar de “especialista a generalista”.

Después de algunas semanas dedicado a reflexionar sobre temas “generales” (el momento político, la situación de crisis, el movimiento de los indignados) en esta nota vuelvo a los temas que me han ocupado durante la parte más relevante de mi carrera profesional.

He aquí las recomendaciones que le formulé. En la carrera profesional de un directivo hay tres grandes pasos. El inicio es una etapa de aprendizaje en la que la mayoría queremos llegar a ser (director general), tener mucho éxito y ganar mucho dinero. A pesar de las dificultades de este momento y de la necesidad de ofrecer nuevas respuestas para reducir el desempleo de nuestros jóvenes titulados, éste es todavía un momento de oportunidades. ·Es conveniente ser consciente de que no todos podemos serlo y además son muchos los profesionales que, en un segundo análisis más profundo, se cuestionan si tienen las capacidades y sobre todo las actitudes para serlo.

En estas primeras fases el profesional tiene que ir sembrando, aprovechar las oportunidades, equivocarse, etc. Conviene experimentar y aprender ocupando distintas área de la empresa, es bueno compaginar los procesos formativos con las experiencias profesionales.

Esto permite coger experiencia, conocer el entorno empresarial, saber lo que a uno le motiva o no.

Hay una segunda fase en la que es bueno especializarse en lo que sea. Ahora estamos más o menos entre los años 5 y 10 de nuestra trayectoria profesional después de haber pasado por 2 o 3 empresas/puestos. Es el momento de tomar decisiones, en la vida personal, en el entorno profesional. También es el momento de adquirir la base fundamental del área en la que uno desea especializarse, (marketing, ventas, producción, etc). Es el momento también de decidir si queremos llegar a ser, aquello que queríamos ser. Es el momento clave para decidir si uno quiere ser un especialista (un buen técnico) o pasar a ser generalista (un buen gestor).

Una vez tomada una decisión (aproximadamente a partir del quinto año de la trayectoria profesional) es el momento de pensar en realizar un master generalista. La formación es importante pero jamás recomendaría hacer un master de gestión al inicio de la carrera profesional, cuando se es un recién titulado.

Los masters se están convirtiendo en un segundo ciclo de la formación universitaria. Esto conviene a las universidades pero no se si conviene a los profesionales ni al conjunto de la sociedad.

Los jóvenes profesionales donde deben curtirse son en las empresas. Lo que se debe exigir a las universidades es un sistema educativo que complemente la formación/teórica en el aula con la formación/práctica en la empresa. La formación especializada puede hacerse al terminar los estudios básicos pero la formación de gestión debe de hacerse cuando el joven profesional ha desarrollado los primeros años de su trayectoria profesional y desea especializarse en alguna de las áreas funcionales de la empresa.

Recordemos que un master generalista no debería de hacerse nunca antes de los 40 años. Hacerlo antes probablemente es conveniente para las universidades y/o escuelas de negocio pero no sé si aporta lo mismo al profesional o directivo que lo realiza.

Tengo la sensación que puede producirse, se está produciendo ya, una inflación de Masters de la misma manera que, reconozcámoslo, tenemos muchos más titulados universitarios que los que necesitamos.

Una Respuesta a “De Especialista a Generalista”

  1. Antoni Monistrol dice:

    A la evolución de especialista a generalista yo añadiría la evolución de técnico a comercial. A partir de una edad y de una experiencia, el mayor valor que se aporta a una compañía es la capacidad de “vender”. Vendemos servicios profesionales externos e internos, vendemos planes de empresa a las entidades que nos han de financiar, vendemos nuestros proyectos y presupuestos en los comités de dirección y en los consejos, vendemos nuestro proyecto de empresa a los trabajadores y a los candidatos en los procesos de headhunting, etc.
    Se puede afirmar que en general, a partir de una edad y experiencia no nos van a contratar ni a pagar por nuestros conocimientos técnicos sino por nuestra capacidad de gestión y sobretodo de nuestra capacidad para “vender”.

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