Evitar el autoengaño

El autoengaño es uno de las rémoras más relevantes para el desarrollo de una trayectoria profesional de éxito.

Repasemos la capacidad, la motivación y el esfuerzo para conseguir un objetivo siguen siendo los tres elementos claves para el desarrollo de una carrera profesional de éxito. Sin embargo, son tan relevantes, como el propio conocimiento y análisis de las propias competencias, capacidades y habilidades,

Otra de las rémoras que pueden impactar negativamente al desarrollo de una trayectoria profesional reside en lala falta de una visión de futuro. Y alcanzarlo implica el desarrollo de un plan…. ¿Es adecuada una planificación de las acciones? y ¿Cómo saber si una determinada planificación es adecuada o no? Un tema de una alta complejidad, pero al que, aunque sea de forma indirecta, me he referido en repetidas ocasiones en mi blog. Por ejemplo en http://pauhortal.net/blog/claves-para-mantener-tu-empleabilidad/

Muchos de nosotros recordamos la anécdota, probablemente además cierta, referida a Michael Jordan quién inicialmente no fue admitido en el equipo de baloncesto de su instituto. Pero lo que estaba claro, como todos hemos podido comprobar después, es que él (al margen de la calidad y la capacidad) tenía motivación para practicar este deporte y al margen fué capaz de desarrollar un plan para conseguir este objetivo.


Para la gestión de una carrera profesional es necesario tener unos objetivos claramente definidos, la consciencia de nuestras propias capacidades, y disponer de un plan para su consecución.


Siempre es mejor actuar de forma activa que simplemente dejarse llevar. Sin embargo, a menudo, desarrollamos acciones sin tomar en cuenta ni nuestras capacidades, ni nuestras motivaciones ni la situación del mercado de trabajo.

Es perfectamente constatable, a menudo, que el fracaso de una carrera profesional se fundamenta en haber aceptado cambios profesionales que nunca deberíamos de haber realizado.

Hoy, igual que hace 30 años, el desarrollo de una trayectoria profesional exige definir en algún momento unos objetivos profesionales claros y concretos y que estos sean coherentes con nuestras capacidades. Aunque no lo nos lo parezca todos definimos objetivos, (aunque esta definición sea, a menudo, de forma no consciente).


La clave fundamental de las personas que alcanzan situaciones que podemos calificar como exitosas no es si definen objetivos o no, sino si éstos son realistas y adecuados a las propias capacidades, al margen de tener la motivación adecuada para alcanzarlos.


Una cuestión relevante, sobre todo en los procesos de búsqueda de empleo, es la de ¿Cuántos objetivos es posible gestionar de forma simultánea? Francamente pienso que no es adecuado plantearse más de dos. Es el ejemplo que todavía uso cuando desarrollo actividades de Orientación Profesional: tener muchos objetivos es como disparar con perdigones. Probablemente ocuparemos mucho espacio, pero no conseguiremos los resultados apetecidos. De la misma forma que es inclusive adecuado “dejarse ir” en las primeras fases de la carrera profesional (hay tiempo y espacio para corregir los errores) debemos ser cada vez más selectivos conforme nuestra carrera profesional avanza. En un proceso de desarrollo de la carrera siempre habrá la oportunidad de adaptarse a partir de un objetivo claramente definido.

Si definido un objetivo profesional no conseguimos hacerlo viable, transcurrido un tiempo adecuado, habrá que plantearse si éste es coherente respecto a nuestras propias capacidades y a la realidad del mercado. No tienen sentido modificar el objetivo si éste es consecuente con nuestras capacidades y motivaciones, mientras no haya transcurrido un tiempo suficiente y no se han realizado las acciones adecuadas.

Recordemos que probablemente el éxito profesional (al margen de las capacidades personales y el buen uso del factor “suerte”) normalmente se sustentará en: un objetivo claramente definido y adecuado a las propias capacidades, la adecuación de este objetivo a la realidad del mercado, la motivación adecuada para conseguirlo y la flexibilidad para entender y adaptarse a las respuestas que podamos recibir del entorno.

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