Empleo y desempleados de larga duración

Volviendo una vez más a los temas de Empleo, Libre Mercado publicó en Diciembre una entrevista con Marcel Jansen autor del informe titulado “El reto de la Inserción de los desempleados de larga duración” 

Un informe realizado por Fedea. www.fedea.net que desde mi punto de vista pone en tela de juicio la realidad de la gestión del empleo en nuestro país y que permite visualizar que los objetivos fijados por el CE son inalcanzables en España sin una profunda modernización de nuestros Servicios Públicos de Empleo.

En esta entrevista, accesible en el link http://www.libremercado.com/2016-12-16/espana-el-pais-en-el-que-los-servicios-publicos-de-empleo-menos-ayudan-a-los-parados-a-encontrar-un-trabajo-1276588 se vierten afirmaciones y opiniones que considero del máximo interés para afrontar y enfocar de una vez por todas la reforma en el ámbito de la gestión del empleo que si o si necesitamos implementar de una vez si lo que queremos es dejar de ser los primeros del ranking en desempleo de la UE.

He aquí los elementos que considero más relevantes de esta entrevista a los que incorporo algunos comentarios de carácter personal.

“¿Cómo es posible que España, con una tasa de paro todavía cercana al 20% sea tan poco eficiente en la ayuda a los desempleados? ¿Se puede hacer algo para ayudar a los PLD? Tenemos un problema de escala: tenemos un volumen muy grande de PLD, por lo que intentar ayudarlos a todos colapsaría los SPE. Pero tenemos otro problema, la falta de eficacia. El sistema público de empleo se ha convertido, sobre todo, en una agencia de prestaciones. Tienen muy controlado el registro y el pago de las prestaciones, pero en términos de colocación tienen un papel muy residual….. En el corto plazo, la única solución es intensificar la colaboración con otros organismos como las agencias de colocación, que conocen mejor el mercado y tienen experiencia. También organizaciones del tercer sector [ONG, asociaciones de ayuda…]. Tenemos que utilizar todos los recursos disponibles……. garantizar que la ayuda es personalizada,…. y que se controlan los resultados”.

La modernización de los SPE ha de ser radical y probablemente revolucionaria. Es necesario implantar un cambio de paradigma para el que, de verdad, creo que no hay ni voluntad política ni el mínimo interés por parte de muchos de los actores que intervienen en los procesos de intermediación laboral en España. Un problema que no es tan solo de recursos, sino de voluntad y capacidad. No hemos sabido aprovechar la situación de crisis para plantear, generar e implantar las modificaciones en el sistema que sin duda necesitábamos y seguimos necesitando. Recordemos que a pesar de que somos los segundos en el ranking de desempleo (después de Grecia). Una posición que nos debería exigir a todos.

“En lo que hace referencia a las ayudas a los desempleados de larga duración, hay cuatro grandes capítulos: subsidios para aliviar su carencia de ingresos, políticas de reinserción en el mercado laboral, bonificaciones-ayudas a la contratación y formación. Empecemos por el primero, los subsidios o rentas básicas. ¿Qué proponen ustedes en ese sentido? Ésta es una tecla importante. En la actualidad, este tipo de ayudas (el Plan Prepara, Renta Activa de Inserción, Prodi) cuentan con los elementos adecuados sobre el papel: un tutor, itinerarios personalizados… Pero en la práctica ha predominado el deseo de ofrecer una ayuda económica más que la inserción. No es sólo que la persona pueda buscar con menos intensidad si tiene apoyo económico, sino que las administraciones han primado más la ayuda económica respecto a servicios de Políticas Activas de Empleo”.

Necesitamos cambiar los paradigmas que rigen la Orientación Laboral y las Políticas Activas de Empleo. Un cambio que ha de suponer una mayor exigencia en todas las partes y un cambio cultural que en otros entornos ya se ha realizado con éxito. Y para ello es necesario hacer a los desempleados corresponsables de su actividad en la búsqueda estableciendo y distinguiendo lo que es una “ayuda estrictamente social” de los complementos económicos vinculados a esta actividad. Y ello exige la voluntad y la capacidad para sancionar con la perdida de estos complementos a los usuarios que no muestren una actuación efectiva de búsqueda.

“La segunda pata tiene que ver con las acciones tendentes a ayudar al parado en la búsqueda de un empleo. (Una actividad en la que) los Servicios Públicos de Empleo (SPE) están fracasando por completo. Desde fuera es muy difícil decir -A tal persona hay que darle tal servicio”. El diseño de medidas requiere un diagnóstico en profundidad. El orientador necesita tiempo para conocer a la persona y también conocer el mercado local. Insertar es buscar posibles vacantes libres en el mercado. El siguiente paso es pensar si tiene las habilidades necesarias. Otra vez, no es necesario que esto lo haga el SPE, se puede hacer fuera. Pero lo importante es el diagnóstico inicial, el perfilado del candidato y de sus alternativas en el mercado. Por ejemplo, analizar a personas con un perfil similar y ver dónde se han colocado recientemente. Cuando todo depende del criterio de un orientador, es probable que incurramos en muchos errores si no cuentan con las herramientas estadísticas adecuadas”.

Y no se trata tan solo de capacidad sino de un cambio “cultural” que puede llevar a determinar quién puede o no ser reorientado (lo que puede suponer, probablemente, que vamos a tener que trabajar con personas de muy difícil inserción en el mercado de trabajo) y disponer de las herramientas adecuadas. Hoy existen en el mercado soluciones que permiten hacer el análisis del perfil personal y profesional de los desempleados, determinar la eficacia de las acciones y a partir de ahí discriminar cual es la formación necesaria –si lo es porqué la discusión sobre si la formación es el paso previo a la inserción o una forma más de convertir en crónica una situación determinada- el análisis de las oportunidades reales que ofrece el mercado en un determinado ámbito geográfico y funcional.

Comparto el criterio de Marcel de que “pedir todo esto a un sistema público que hasta la fecha se ha limitado a pagar prestaciones es mucho pedir”. Recordemos que hay cuatro acciones a desarrollar en el proceso de orientación e intermediación. Diagnosis, Evaluación, Orientación y Prospección. La solución sería muy fácil utilizando el método eficiente de que a cada uno de los actores se les exija o requiera la actividad que puede hacer mejor. Y está claro que mientras que la diagnosis y la evaluación se puede y debe hacer desde el ámbito público para, entre otros objetivos, reducir al mínimo el riesgo de discriminación, los procesos Orientación y Prospección se pueden desarrollar mejor desde las entidades que colaboren con el SPE.

“Un capítulo polémico es el de las bonificaciones a la contratación. Si se hacen de forma generalizada, los estudios dicen que no sirven para mucho, pero ustedes defienden un tipo de ayudas muy centradas en determinadas colectivos. ¿Cómo sería ese sistema? Hemos analizado todos los estudios de evaluación publicados en los últimos quince años. Dos instrumentos son clave: los programas que mejoran el capital humano (formación) y los incentivos económicos dirigidos a incentivar la contratación pero que no sean duraderos en el tiempo…… Los que mejor funcionan ofrecen ayudas que se reducen con el tiempo. Podríamos decir que lo que hacen es comprar tiempo para que empresa y trabajador se acoplen y éste vaya adquiriendo las habilidades que necesitará en el mercado……El problema en España es que el programa que más se usa es una combinación de formación y empleo en Ayuntamientos. Y en el empleo público los resultados son mucho menos positivos que con las ayudas dirigidas a colectivos concretos para que se inserten en el sector privado”.

A pesar de los buenos resultados que se han conseguido en las acciones desarrolladas en el ámbito local corremos el riesgo de que –de la misma forma que hemos creado un colectivo de personas “especialistas” en realizar programas de formación subvencionada- tenemos el riesgo de consolidar a colectivos habituados a desarrollar actividades profesionales “burbuja” alejadas de la realidad y de las necesidades del mercado de trabajo.

“Por último está la cuestión de la formación….. Los cursos de formación de larga duración a menudo generan efectos negativos, conocidos como efectos de lock-in, debido a que se aleja a los parados del mercado laboral y no siempre se les enseñan habilidades valoradas por las empresas” De lo que se trata es de permitir que la persona sea contratada. Ahora mismo, la tendencia en todos los países consiste en huir de programas de formación de larga duración, entre otras cosas porque los programas públicos quizás no enseñen lo que el mercado busca. Lo normal debería ser que el trabajador complete su formación en la empresa [una vez que ha conseguido un empleo]. El deber del sector público no es ofrecer la mejor formación posible, sino las habilidades mínimas para la reincorporación al mercado…….. Las ayudas deben ser a medida. Por ejemplo, con bonos de formación”-

Este nuevo tipo de dinámicas crearían un nuevo formato de relación entre los desempleados y los orientadores laborales. De consolidarse el modelo del “bono formativo”. Con este modelo sería posible adaptar las acciones a desarrollar mejor tanto a las necesidades de los desempleados y adecuarlas a las realidades del mercado de trabajo. Un proceso que debería de permitir al propio desempleado poder elegir a la organización que le preste asesoramiento y evitar las duplicidades y el “malbaratamiento” de recursos tan común en nuestro modelo.

Temas sobre los que no tiene sentido reincidir en este momento, entre otras cosas, porque ya me he referido a ellos en el conjunto de posts titulados “Gestión del Empleo: lo que nos queda por hacer que encabeza http://pauhortal.net/blog/gestion-del-empleo-lo-que-nos-queda-por-hacer-i/.

Como conclusión: Seguimos con un sistema que no se ha modificado realmente en los últimos años, que es claramente ineficiente, que no es posible mejorar con meros “parches cosméticos” y que necesita cambiar radicalmente si queremos dejar de ser una referencia negativa (en el marco europeo), en estos ámbitos.

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