Eficiencia y mercado de trabajo (4)

Un análisis sobre la eficiencia de nuestro mercado de trabajo no debe dejar de tomar en cuenta las políticas de competencia y de impulso de la transformación digital.

Rafael Doménech en su intervención ante el Congreso de Diputados afirma que “Las políticas de competencia deben ser remodeladas para comprobar las condiciones cambiantes del mercado y asegurar que haya una competencia efectiva entre las empresas. La competencia entre ellas en el mercado de trabajo es, además, una de las formas más eficaces de mejorar las condiciones laborales y salariales de los trabajadores

De igual manera reconoce que “Los problemas estructurales del mercado de trabajo suponen una debilidad adicional con la que España tiene que afrontar la transformación digital. Esta nueva ola de progreso tecnológico tiene un potencial enorme para transformar profundamente nuestras sociedades. Junto con la globalización, el cambio climático y demográfico, y el riesgo de pandemias como el reciente COVID-19, la disrupción digital está generando transformaciones de gran alcance en la economía global. Un proceso en el que constatamos la presencia de “signos de cambios más abruptos y rápidos en las empresas, los mercados y las sociedades, lo que reduce el tiempo de respuesta para hacer frente a los nuevos desafíos que conlleva”


“El éxito de esta respuesta determinará la capacidad de nuestras sociedades para mejorar la productividad, crear empleo y crecer de manera inclusiva”.


Un reto que siguiendo las afirmaciones de Rafael exige poner en marcha un conjunto de medidas que “incluyen (desde) la difusión de avances tecnológicos y patentes para facilitar la entrada de nuevos competidores y la financiación de nuevas empresas, la protección de los derechos del consumidor, (hasta) facilitar el acceso a pequeñas y medianas empresas a datos masivos y computación en la nube, y el intercambio de datos”. Unas medidas que pueden ser perfectamente complementarias con otras referidas a potenciar la igualdad de oportunidades y la redistribución de rentas para corregir el incremento de la desigualdad económica. “Las sociedades que ya están mejorando en términos de igualdad de oportunidades y redistribución (…) tienen una ventaja cuando se trata de enfrentar los desafíos de la revolución digital con respecto a la desigualdad. Las nuevas tecnologías se pueden poner al servicio de estas políticas para identificar nuevas necesidades, diseñar soluciones, implementar medidas de forma rápida y eficiente, racionalizar procesos, reducir costes y mejorar servicios, evaluar resultados o seleccionar a sus beneficiarios”

Conviene destacar que aunque pueda resultar paradójico los países que han sido capaces de cruzar con mayor intensidad y rápidez las barreras tecnológicas son los que muestran mejores tasas de desempleo y disponen de niveles de desigualdad más reducidos. Podemos “ser optimistas sobre el futuro, pero solo si nuestras sociedades son capaces de gestionar adecuadamente los cambios, promoviendo el crecimiento económico y proporcionando un estado de bienestar que se adapte a las nuevas necesidades individuales y colectivas”.

Recordemos que a pesar de que no podamos predecir lo que va a ocurrir en el futuro, si tenemos como referente lo ocurrido en otros procesos similares. Y lo que constatamos es que “algunas sociedades aprovecharán al máximo estas nuevas oportunidades para aumentar su bienestar, (mientras que aquellas) que no logren gestionar adecuadamente este proceso pueden sufrir un aumento en el desempleo y la desigualdad, con una productividad que crezca poco y se estanque, y que genere pocos recursos para financiar el estado de bienestar”

Como es previsible el impacto a corto plazo será importante, aunque a medio largo plazo surgirán nuevas oportunidades. Para aprovecharlas vamos a tener que contar con el compromiso de todos los actores (sector privado, administraciones públicas, organizaciones económicas y sociales y… todos nosotros) para diseñar e implementar políticas públicas y privadas en las cuatro áreas clave que como ya hemos señalado en el conjunto de este análisis son claves para la generar un mercado de trabajo que actúe con eficiencia.

Recordemos: Relaciones entre los procesos formativos y de aprendizaje con el mercado de trabajo. Normas laborales que atiendan a la diversidad de las situaciones sobre la base de unos criterios de seguridad, equidad y no discriminación. Políticas activas y pasivas de empleo dirigidas a facilitar la  inserción profesional de los individuos. Por último (aunque también podría ser planteado como un requisito previo) la necesidad de desarrollar una estrategia económica consensuada entre todos centrada en el desarrollo de actividades y sectores de valor añadido.

Nota final: Los contenidos de este post, al margen de las referencias específicas ya detalladas, están inspirados (aunque no sean necesariamente coincidentes) con los argumentos formulados por Rafael Doménech en la intervención que hizo el 05 de Junio del 2020 en la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica Congreso de los Diputados. Una intervención accesible en https://www.youtube.com/watch?v=zhz0hhpnohg&ab_channel=KiokuTV

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