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Dualidad del Mercado de Trabajo y Diálogo Social y (III)
Inicialmente no tenia previsto volver a referirme a los temas referentes al diálogo social –por lo menos en este momento- pero la ruptura producida el pasado viernes y los comentarios que “ergo” ha incorporado en mi blog me motivan a continuar con esta temática.
A “ergo” solo decirle que evidentemente el “mundo del trabajo” de hoy no es ni mucho menos el mismo que cuando se generó el término y que, en todo caso, ya hemos comprobado suficiente donde nos llevan algunas de las muestras de lo que hemos denominado “socialismo real”. Siento no compartir sus opiniones, y le juro, que mis opiniones son únicamente mías –probablemente influidas por muchas personas, como estoy convencido de que así son las suyas- pero en todo caso resultado de una experiencia personal y profesional de más de 30 años –con los últimos 20 especialmente- estudiando, reflexionando y analizando y ¿porqué no?, intentando comprender tanto los mecanismos del mercado de trabajo como los intereses y las motivaciones de los diferentes actores que intervienen en él.
Supongo que en un mundo feliz sería posible implantar de forma global el sistema desarrollado por ejemplo en Marinaleda, (y que por cierto hoy se describe en un articulo en El Mundo) pero como todos sabemos mientras estas “experiencias sociales y económicas” son perfectamente válidas y aplicables en pequeñas dimensiones, resultan –por lo menos hasta este momento- imposibles de implementar de forma global.
Sin embargo dejemos las cuestiones ideológicas y vayamos a lo ocurre en el mundo real. Y, lo que ocurre en este momento es que: a pesar de que sigue creciendo el desempleo (los datos de población activa así lo muestran), de que se mantienen los datos de dualidad perversa de nuestro mercado de trabajo, y de que las previsiones de evolución futura son alarmantes, los actores de nuestro mercado de trabajo (gobierno e interlocutores sociales) son incapaces de ponerse de acuerdo sobre algunas medidas “cosméticas” y mucho menos afrontar los cambios que nuestra situación requiere…..Ahora se habla del otoño.
El pasado 20 de julio Xavier Cuadras publica un excelente articulo en la Vanguardia titulado “la dualidad de la crisis”. En el afirma que aunque son muchos los países en los que la actual situación ha tenido efectos sobre el volumen de empleo, ninguno ha tenido una caída como la que nosotros estamos viviendo. Y recuerda que si hace algunos meses nos preocupábamos sobre la posibilidad de alcanzar la cifra de 4 Millones de desempleados, ahora ya hay quien afirma que posiblemente llegaremos a los 5 y probablemente antes de fin de año.
Estoy plenamente de acuerdo con Xavier en que el más grave problema de nuestro mercado de trabajo es la dualidad, (yo le llamaría falta de equidad): dualidad entre trabajadores fijos y temporales, entre trabajadores del sector publico y del sector privado, entre sexos, entre empleados seniors y jóvenes. Y para reforzar este argumento utiliza la frase siguiente: “En concreto la tasa de temporalidad del mercado de trabajo español está alrededor del 30% desde hace dos décadas cuando la media europea se sitúa claramente por debajo de la mitad de esta cifra. El elevado número de contratos temporales está en la raíz de los cuatro males del empleo en España: precariedad y exceso de rotación, baja productividad, desigualdad y volatilidad”.
Me gustaría ampliar el concepto de dualidad del que habla Xavier, pues creo que olvida dos elementos más que cada vez son más graves y evidentes y que tienen que ver con la expresión utilizada por uno de mis lectores (Alfonso) en el comentario que incorporó a mi entrada anterior. “la italianización de nuestro mercado de trabajo”. Dicho proceso de convergencia con la situación que vive actualmente Italia pasa por: la dualidad entre trabajadores “legales” y los “sumergidos”, y la derivada de las diferencias de normativa y trato entre los que trabajan en las grandes organizaciones, frente a los empleados por las pymes.
En el fondo, probablemente, el problema fundamental de nuestro mercado de trabajo es la falta de equidad, que conlleva algunos de los males más evidentes de nuestro marco laboral como son: la inexistencia de una cultura que motive el esfuerzo y el desarrollo personal, la descentivación a la formación, la falta de inversión en el desarrollo humano, la falta de productividad, etc.
Como Xavier opino que cualquier propuesta constructiva de reforma laboral debería tomar en consideración elementos de reducción de la temporalidad y de motivación a la contratación (introduciendo elementos de racionalidad en las formulas de contratación y en la resolución de la relación laboral). También sería necesario diseñar incentivos que impulsaran la cultura del esfuerzo y el desarrollo de la formación (por ejemplo atacando frontalmente los abusos en las bajas por emfermedad, y buscando compensaciones efectivas a la formación). Por último introducir medidas que facilitasen la reducción de los niveles de dualidad/desigualdad de trato en nuestras relaciones laborales para lo que son vitales formulas de reducción de los niveles de subcontratación, favorecer la flexibilidad en el puesto de trabajo y modificando algunos elementos del proceso de negociación colectiva.
Junto a ellas otras medidas necesarias serian: la equiparación de los aspectos fiscales de la resolución del contrato, la introducción de elementos de competividad y eficiencia en las políticas activas, y la redefinición del rol de los actores. Lamentablemente hoy algunos de ellos son “juez y parte”.
Pero por lo que parece poco de ello se va a hacer…. Por lo menos por el momento.



























